RESISTENCIA: LA BASE DEL RENDIMIENTO CONDICIONAL

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Cada jugador y entrenador saben que una buena condición física es la base de un equipo y es un requisito previo importante para lograr ganar partidos. Pero, ¿que significa exactamente tener una buena condición física? En nuestra serie de artículos sobre “planear una temporada correctamente” trataremos varias facetas sobre el rendimiento. Vamos a comenzar con la resistencia.

¿Que convierte un jugador en un buen futbolista? El número de posibles respuestas es seguramente incontable. Cada entrenador tendrá una opinión distinta sobre este tema. El fútbol, así como otros deportes de equipo, son fundamentalmente distintos a deportes de condicionamiento como atletismo, natación, ciclismo,… ya que el rendimiento en el fútbol depende de muchos otros factores, no sólo del material, mental y de la capacidad física. Hay otro elementos importantes como:

  • Comprensión táctica.

  • Resolución de problemas. Inteligencia de juego.

  • Factores sociales.

  • Papel dentro del equipo.

  • Comportamientos positivos y negativos de los jugadores, entre muchos otros.

Definir precisamente estos factores de forma independiente ya plantea un problema. Por una parte hay futbolistas que pueden ser alineados por sus habilidades técnicas y su condición física. Y por otra parte, hay jugadores que son capaces de compensar sus carencias físicas con experiencia y visión de juego.

Como entrenador, es bastante difícil mejorar todas estas características de los futbolistas. Sin embargo, el objetivo debería ser aumentar el rendimiento global de todos los jugadores a través de las sesiones de entrenamiento. En el artículo anterior tratamos el tema “Como estructurar una temporada”. Ahora queremos completar esta unidad con contenido. En las siguientes entregas vamos a tratar las distintas formas de entrenamiento físico, a menudo llamado acondicionamiento. Muchas veces se compara de forma errónea la expresión “acondicionamiento” con la resistencia. En realidad, la resistencia es sólo una faceta de las habilidades de acondicionamiento del atleta. Aparte de la resistencia, este incluye la fuerza, la velocidad y dependiendo de la interpretación, también la flexibilidad.

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Tal y como muestra el gráfico realizado por Morris, la resistencia juega un papel muy importante en el rendimiento global, ya que a menudo los goles se logran en la fase final del encuentro. Así, la capacidad de resistencia es la base del rendimiento futbolístico. Según varios estudios, los jugadores profesionales corren una media de 8-12 kilómetros por partido. De estos, entre el 80% y el 90% son recorridos por debajo de las 15 km/h, es decir, a velocidad media o incluso más despacio. Estos movimientos, que en su mayoría tienen lugar en la zona aeróbica, muestran que la energía necesaria es obtenida por la oxidación del oxígeno inhalado. En esta área se produce relativamente poco lactato. La distancia restante recorrida durante el partido, entre el 10% y el 20%, es completada en carrera, es decir en sprint, siendo en algunos casos superior a los 15 km/h. En este momento se crea una gran parte de la potencia, en la área anaeróbica láctica. En este caso la energía proviene de los carbohidratos almacenados en el cuerpo. En esta forma de suministro de energía hay un significativo aumento de la producción de lactato en los músculos. Si el lactato producido no puede ser eliminado suficientemente rápido a través de movimientos de baja intensidad, puede ocasionar una acumulación del mismo, causando una acidificación de los músculos y una reducción significativa de la capacidad de rendimiento. ¡Con toda seguridad este tipo de datos serán de gran interés para los entrenadores!

La curva de lactato se puede modificar mediante los entrenamientos, de forma que los jugadores se sientan cansados más tarde y puedan realizar con mayor facilidad sprints durante el partido.

Antes de adentrarnos de lleno en el entrenamiento específico para mejorar nuestra resistencia es importante entender la diferencia fundamental que existe entre el entrenamiento general (resistencia básica) y la resistencia específica en el fútbol. Por lo general, un entrenamiento de resistencia básico es la base para poner en marcha cualquier acondicionamiento que nos permita prepararnos para competir – y un requisito para el entrenamiento. Un entrenamiento básico para mejorar nuestra resistencia realizado correctamente nos proporcionará un aumento de nuestra capacidad física así como la posibilidad de poder optimizar nuestra capacidad de recuperación. Esto nos llevará a mejorar nuestra prevención ante posibles lesiones. Además, los jugadores se cansan más despacio, lo que contribuye a evitar el riesgo de posibles errores técnicos y tácticos. La resistencia específica en el fútbol se basa en estos fundamentos. Así como desarrollo específico de la resistencia, apoyándose en la ejecución de muchos pequeños y explosivos sprints durante el partido. Dribbling, cambios de ritmo y potentes tiros también están en esta categoría. El entrenamiento futbolístico específico para la mejora de la resistencia debería ser realizado con el objetivo de lograr que los jugadores puedan jugar al máximo nivel durante más de 90 minutos. En resumen, el entrenamiento básico para el desarrollo de la resistencia representa por lo tanto la resistencia del jugador sin tener en cuenta los movimientos relacionados con el fútbol. Es decir, la resistencia específica para el fútbol incluye toda clase de movimientos y cambios de tiempo que distinguen un partido de una carrera de resistencia.

Pero ¿cómo y cuándo puedo entrenar la resistencia de mis jugadores? Podrás descubrirlo en la segunda parte de “Resistencia: La base del rendimiento”

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