DE REPENTE EN LA CIMA

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Una linea roja nos separa de lo que todo entrenador querría, pero puede ponernos en tela de juicio, especialmente si no estamos preparados.

En 2008 el TSG Hoffenheim 1899 sorprendió a todo el mundo al lograr ascender a la primera división de la liga alemana de fútbol después de permanecer solo un año en la segunda división. Pasados 7 meses el equipo liderado por el entrenador Ralf Ragnick logró alcanzar lo más alto de la clasificación tras la primera mitad de la temporada de la Bundesliga. ¡Campeones de Otoño y la mayor sorpresa de la temporada! Mucho se dijo y se escribió durante ese invierno. “¿Tiene Hoffenheim lo necesario para lograr el campeonato? ¿Logrará el TSG convertirse en la sensación de la competición?” Lo que siguió fue un ejemplo de demasiadas expectativas y presión sobre el equipo. 12 partidos consecutivos sin ganar y el 7º puesto al final de la temporada 2008/2009 de la Bundesliga.

Una linea roja nos separa de lo que todo entrenador quiere, pero puede ponernos en tela de juicio, especialmente si no estamos preparados. Todo entrenador desea una racha de victorias pero esto puede comportar un reto cuando estas son inesperadas. Un estudio australiano, realizado por Susan A. Jackson en 2008, sobre los campeones olímpicos y su vida tras ganar la medalla de oro trataba de responder la pregunta de porque a los atletas que han logrado alcanzar la cumbre del deporte les resulta tan difícil mantenerse en lo más alto. Motivos psicológicos como grandes expectativas y responsabilidades, un cambio en la motivación que implica una aversión a “ser perseguido” y una satisfacción acumulada con las actuaciones deportivas nos dan los ejemplos para problemas a consecuencia del éxito. Especialmente el entorno del atleta, incluyendo los entrenadores, juegan un papel muy importante en un gran número de temas. Debemos usar esta oportunidad para preparar a nuestros jugadores no sólo para superar las derrotas sino también para el éxito.

Una practica detallada y la documentación sobre el equipo será la base para nuestra temporada. Eso incluye un programa, en el que podamos evaluar cada ejercicio o parte del entrenamiento y que resultado hemos logrado. Durante el transcurso de la temporada debemos poseer un buen conocimiento sobre lo que funciona para nuestro equipo y lo que no. Esto nos ayudará elegir los ejercicios correctos y más convenientes, especialmente en las fases donde una buena ejecución es más necesaria para cimentar la motivación y confianza del equipo. Lo más importante de esta documentación está más allá de la propia práctica deportiva. Deberíamos anotar todo aquello que pueda tener una influencia en los resultados en nuestro juego y en nuestros posibles futuros éxitos.

  • ¿Que funciona mejor para nuestra rutina previa a un partido?

  • ¿Cual es un buen programa para un día de partido?

  • ¿Que es lo más apropiado para nuestro calentamiento?, etc.

A nuestros jugadores, sino también la confianza del grupo, especialmente cuando nos enfrentemos a un desafío. Deberíamos seguir con nuestro plan para lograr nuestros objetivos de la misma manera. Los objetivos a corto plazo, así como a largo plazo, son fundamentales para nuestro éxito. Aquí se puede diferenciar entre los objetivos comunes y los individuales y antes del comienzo de la temporada deberíamos mantener conversaciones previas con nuestros jugadores. La denominada Smart-Formula, que se basa en expresar objetivos claros y mensurables, puede suponer una solución para nosotros.

  • S – Specific: Exponer exactamente lo que queremos llevar a cabo.

  • M – Measurable: Establecer claras definiciones y criterios para ayudarnos a medir si estamos alcanzando nuestros objetivos. Por ejemplo “x% de pases completados”, “distancia recorrida durante el partido”, “mejorar la condición física”,…

  • A – Achievable: Desafíos y resultados que podemos archivar.

  • R – Relevant: Asegurarnos de que nuestros objetivos concretos son consistentes con nuestros otros objetivos generales.

  • T – Time-bound: Asegurarnos de que desarrollamos una cronología que se ajusta a nuestros objetivos.

Entre otras cosas es también importante que nos concentremos en lo que queremos y podemos controlar, aquellos objetivos que se pueden aplicar tanto de forma individualizada como en grupo. Parecido a enfrentarse al fracaso, debemos poder examinar de nuevo nuestras directrices y si es necesario reajustar nuestros objetivos, si estos se encuentran fuera de nuestro alcance antes de la fecha límite. Esto nos servirá para mantener la motivación y los niveles de confianza en momentos especiales, ya que ni la desilusión ni la completa satisfacción empezarán mientras tengamos nuevos objetivos fijados y aceptados.

Sin embargo la preparación para el éxito no debería basarse solo en papeles, sino también en la parte psicológica. Parecido a la relación con el fracaso, enfrentarse al éxito no debería plantearnos una situación sorprendente para nosotros y nuestros jugadores, pero debería accionar una reacción como consecuencia a esta etapa previamente planeada. La respuesta a la pregunta “¿Que pasa si…? se puede discutir con el grupo al completo, pero en la situación ideal debería ser dirigida para ser visualizada por un experimentado psicólogo deportivo. La visualización técnica es usada especialmente en deportes de alto rendimiento por distintos motivos como secuencias específicas de movimientos, rendimiento, estados emocionales y para futuras situaciones. Es un asunto relacionado con el imaginario que prepara a los atletas para diferentes condiciones mediante el hecho de que los deportistas ya han experimentado previamente la situación mentalmente y por este motivo están capacitados para reaccionar ante este tipo de experiencias. Podemos dibujar un efecto comparable con conversaciones que preparan al equipo con posibles momentos y escenarios que los jugadores podrían llegar a tener que afrontar.

"La forma en como un equipo juega determina por completo su éxito. Tu puedes tener el mayor grupo de estrellas del mundo, pero si ellos no juegan juntos el club no valdrá un centavo."

(Babe Ruth)

Por último, pero no por ello menos importante, es el tema de la regeneración. Mientras nuestro ciclo de entrenamientos y competiciones nos lo permita, debemos prestar mucha atención a dar a nuestros jugadores una cantidad apropiada de descanso físico y psicológico. La mayor parte del tiempo los equipos que logran mayores éxitos, son aquellos que realizan pases, corren, disparan y atacan al máximo. En consecuencia deberíamos crear un espacio para nuestros jugadores para disponer de periodos de regeneración, previniendo lesiones, perdida de motivación y otros efectos secundarios que pueden ocurrir. Un ejemplo clásico podría ser un torneo de fútbol-tenis, que proporciona diversión y competitividad al mismo tiempo.

Para concluir los siguientes 5 puntos son importantes para prepararnos para el éxito:

  • Práctica detallada y documentación del equipo: ¿Que funciona y que no?

  • Objetivos individuales y colectivos: Plan S.M.A.R.T.

  • Preparación mental para el éxito y el fracaso: “¿Que pasa cuando…?”

  • Incluir a cada jugador en el éxito: El equipo gana.

  • Dar a los jugadores descanso físico y psicológico.

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Recomendación libro –Psicología del Deporte:
Lavallee, David – Coping and Emotion in Sport (2004, Nova Science Pub Inc.)
Burton, Damon & Raedeke, Thomas – Sport Psychology for Coaches (2008, Human Kinetics)

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